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¿La tecnología puede medir el dolor?

aplicaciones para medir el dolor

Calificar el dolor siempre ha sido una tarea compleja. Suele preguntarse a las personas, mediante una escala del 1 al 10, qué tanto dolor siente. Pero esto es subjetivo. Para fines médicos o clínicos, no se puede usar la respuesta de esta encuesta.

Por eso es que muchas personas, e incluso profesionales, se preguntan si la tecnología puede medir el dolor. ¿Existe algún método científico para medir cuánto dolor siente una persona de manera objetiva?

Si te interesa este tema, quédate con nosotros. Conoceremos las diferentes tecnologías que existen en la actualidad para medir el dolor y si son realmente confiables.

¿Puede la tecnología medir el dolor?

Hasta hace poco, la única manera que existía a la hora de medir el dolor era preguntándole a la persona al respecto. Ya hablamos de la famosa escala del 1 al 10. Sin embargo, como también aclaramos, la respuesta es muy subjetiva. No se puede saber con certeza si la percepción del dolor que alguien experimenta coincide con lo que siente su cuerpo. Después de todo, es solo percepción.

Por eso es que, durante años, los científicos y profesionales han buscado numerosas formas de medir el dolor de manera objetiva, y ahí es donde la tecnología brinda asistencia.

como medir el dolor

Se han realizado múltiples pruebas y aunque todavía no existe un mecanismo universal, sí hay algunas tecnologías prometedoras. Como el de las señales cerebrales.

Consiste en medir las señales cerebrales del paciente para dar un diagnóstico y suministrar un tratamiento de acuerdo a los niveles de dolor que el cuerpo experimenta.

Este método lo lideran los investigadores del MIT, quienes se especializan en analizar la actividad cerebral mediante un dispositivo portátil de neuroimagen.

Es una técnica emergente de la rama de la neurociencia llamada espectroscopia funcional de infrarrojo cercano. Para ello los pacientes reciben anestesia y medicación, aunque su cerebro sigue funcionando, mientras los sensores, que se colocan en la cabeza, miden las concentraciones de hemoglobina oxigenada que indican la actividad de las neuronas.

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Mapear el dolor

Otra tecnología prometedora para medir el dolor corre a cargo de los investigadores de la Universidad de Michigan. Ellos desarrollaron la técnica de ver y mapear el dolor de los pacientes en tiempo real gracias a la realidad aumentada.

Se utiliza la plataforma portátil de CLARAi, que es una inteligencia de realidad aumentada que combina tecnologías, como la visualización de datos cerebrales y neuroimágenes para navegar en las reacciones del cerebro de los pacientes y medir el comportamiento de las señales mientras estos sienten dolor.

Ya se ha probado en 21 pacientes de manera voluntaria. Para el medir el dolor, administran frío en los dientes y comienzan a mapear el dolor cerebral mediante algoritmo conectados a un software y hardware de neuroimagen que captura la información.

Todavía se encuentra a un 70%, pero es realmente prometedor a medida que la digitalización evoluciona, permitiendo capturar mejores datos y mapear el cerebro con mayor exactitud.

IA para medir el dolor

Finalmente, una de las tecnologías más recientes aplicadas para conocer cuánto dolor siente un paciente, es la Inteligencia Artificial, que como el resto de las nuevas tecnologías, ha evolucionado a pasos agigantados, siendo de las más innovadoras en la actualidad.

Se encuentra en etapa de investigación. Corre a cargo de los científicos del IBM y Boston Scientific. El método consiste en usar dispositivos de monitoreo de actividad y aprendizaje automático para capturar, procesar y analizar los datos biométricos encargados de la percepción del dolor.

La tecnología puede medir el dolor

Para las pruebas se usaron pacientes sometidos a estimulación de la medula espinal y relojes inteligentes conectados a la Inteligencia Artificial recopilan información sobre los niveles de la frecuencia cardiaca.

Es una tecnología en actualización, por lo que podemos esperar resultados y avances más temprano que tarde. Vale la pena hacerle seguimiento con la esperanza de medir el dolor lo más objetivo posible.